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martes, 28 de julio de 2015

Leyenda China...


Una antigua leyenda china dice:

1.Los pulgares representan a los padres.
2.Los índices representan tus hermanos y amigos.
3.El dedo medio te representa a ti mismo.
4.El dedo anular (cuarto dedo) representa a tu pareja.
5.El dedo meñique representa a los hijos.

Junta tus manos palma con palma, después, une los dedos medios de forma que queden nudillo con nudillo axial como se muestra en la foto (recuerda que el dedo medio te representa).

Ahora intenta separar de forma paralela tus pulgares (representan a los padres), notaras que se abren porque tus padres no están destinados a vivir contigo hasta el día de tu muerte.

Luego intenta separar igual los dedos índices (representan a tus hermanos y amigos), notaras que también se abren porque ellos se van, y tienen destinos diferentes como casarse y tener hijos.

Intenta ahora separar de la misma forma los dedos meñiques (representan a tus hijos) estos también se abren porque tus hijos crecen y cuando ya no te necesitan se van.

Finalmente, trata de separar tus dedos anulares (el cuarto dedo que representa a tu pareja) y te sorprenderás al ver que simplemente no puedes separarlos… eso se debe a que una pareja esta destinada a estar unida hasta el ultimo día de su vida y es por eso porque el anillo se usa en este dedo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Siete frases que mejoran la comunicación con la familia...


Cada día hay menos tiempo para compartir y dialogar en familia. Por eso no debemos olvidar que una comunicación clara y directa, facilita el desarrollo de un clima familiar positivo y promueve la resolución de conflictos familiares.

1. Te Amo

Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “te amo”. Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado.

2. Te Admiro

En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento: Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien?

3. ¡Gracias!

Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un ¡gracias!, no en forma mecánica, sino con pleno calor humano.

4. Perdóname, me equivoqué

Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: “perdóname, me equivoqué”.

5. Ayúdame, te necesito

Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡Pide ayuda! Que también son muy importantes las palabras.

6. ¡Te escucho…háblame de tí!

¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: “A ver, háblame, qué te pasa?”. Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan sólo escuchásemos lo Que nos tratan de decir.

7. ¡Eres especial!

Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.

martes, 27 de agosto de 2013

A los padres de nuestro tiempo...


En el momento menos lógico, se les ha dado una tarea difícil. Ha colocado sobre sus hombros una obra de irrenunciable y enorme responsabilidad: la de formar y de conducir a los hijos.

Indica el camino, pero no marques el del hijo con derecho propio.

Que tu autoridad sea flexible, tus mandatos justos y tus argumentos comprensibles.

Que tu prohibición se ejerza con cariño… trata de razonar, antes que imponer y opinar sin sentirte infalible.

No te pases la vida aleccionando, como si sólo tú fueras el dueño de la verdad.

Exígeles a los hijos de acuerdo con la sensibilidad y el temperamento de cada uno, si algo tienes que imponer, que sea sin herir. Y si algo tienes que decir, que sea sin lastimar.

Enséñales a caminar para cuando no puedan ir llevados de tu mano.
Los hijos llevan retratada la imagen de su hogar, y generalmente obran de acuerdo con ella.

Dedícales tiempo, pues el hijo se siente importante y dichoso de que lo tomes en cuenta.
Hazlos fuertes, no insensibles.

Siémbrales la fe, de raíz y enséñales a usarla, porque con ella la tormenta puede convertirse en calma. El fracaso en victoria. Los defectos en virtudes, y el próximo día puede llegar el milagro del amanecer.

Dale a tu hijo amor todos los días.

De niño, su protector, de adolescente, se su maestro y de adulto el sabio.
Cuando el hijo fracasa, no tomes el camino de los reproches, sino de la solución y el aliento.

Si tu hijo triunfa, no tomes el camino de la vanagloria y la superioridad, sino el de lo que tuvo que exigirse y luchar, y lo generoso que fue Dios al premiar su esfuerzo.
Usa el sentido del humor, que desvanece muchas tormentas.

Déjales un campo de acción suficientemente amplio como para que se muevan solos. Y una libertad con espacio necesario para que crean que están manejando su vida, pero en el fondo sígueles los pasos, entiéndeles las miradas, ajústales el dinero y ábreles el corazón.

Zenaida B. de Argamasilla

lunes, 12 de agosto de 2013

Cuando los niños aprenden


Cuando los niños aprenden que la felicidad no se encuentra en lo que una persona tiene, si no en lo que esa persona es…

Cuando aprenden que dar y perdonar es más gratificante que quitar y vengarse…

Cuando aprenden que el sufrimiento no se mitiga con autocompasión, sino que se supera con determinación interior y fuerza espiritual…

Cuando aprenden que no puede controlar al mundo a su alrededor, pero que son maestros de sus propias almas…

Cuando aprenden que las relaciones mejoran si valoran más la amistad que el ego, el compromiso que el orgullo, escuchar que aconsejar…

Cuando aprenden a no odiar a una persona cuya diferencia temen, sino a temer ese tipo de odio…

Cuando aprenden que hay placer en la fuerza de motivar a otros, no en la falsa fuerza de humillar…

Cuando aprenden que el elogio de otros es halagador pero sin sentido sino se conjuga con el respeto a si mismos…

Cuando aprenden que el valor de una vida se mide mejor no por los años dedicados a acumular posesiones, sino por los momentos dedicados a dar de sí mismos compartiendo sabiduría, inspirando esperanza, secando lágrimas y conmoviendo corazones…

Cuando aprenden que la belleza de una persona no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las penurias pueden destruir nuestra coraza exterior, nos pueden mejorar el carácter y la perspectiva…

Cuando aprenden a abstenerse de juzgar, sabiendo que todas las personas están dotadas de cualidades y defectos, y que la aparición de unas u otros depende de la ayuda ofrecida o el daño infligido por otros…

Cuando aprenden que a todas las personas se las ha dado el don de tener un yo único y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo…

Cuando los niños aprenden estos ideales y como practicarlos en el arte del buen vivir… entonces ya no son sólo niños… son una bendición para quienes los conozcan, y valiosos modelos para todo el mundo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Las mejores fiestas



Vuelve en el tiempo y recuerda las mejores fiestas que hayas pasado de niño. Trae ese recuerdo nuevamente a tu memoria y velo muy claramente. Recuerda las vistas, los olores, los gustos y los tactos, y las personas que estaban allí. ¿Cuáles fueron algunas de las cosas que hiciste?

Si no tuviste unas fiestas maravillosas de niño, invéntate una. Hazla exactamente como te gustaría que fuera. Mientras piensas en esta fiesta especial, nota que tu corazón se esta abriendo.

Quizás, una de las cosas más maravillosas de esa fiesta particular fue el amor que estaba presente.

Permite que el espíritu del amor fluya a través tuyo. Lleva a tu corazón a todas las personas que conoces y te importan. Envuélvelos con amor. Sabe que puedes llevar este sentimiento especial de espíritu y amor de fiesta contigo donde vayas y todo el tiempo, no solo durante la época de fiestas. Eres amor. Eres espíritu. Eres luz. Eres energía. ¡Y Así Es!

¡Felices Fiestas, estimados!

Louise L. Hay

martes, 11 de diciembre de 2012

¡¡NO TE METAS EN MI VIDA!!

  Hoy que estoy profundizando mis estudios teológicos en la Familia; sus valores, sus principios, sus riquezas, sus conflictos, recordaba una ocasión en que escuché a un joven gritarle a su Padre:

¡¡NO TE METAS EN MI VIDA!!


Ésta frase caló hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo y comento en mis conferencias para padres e hijos.
¿Si en vez de sacerdote, hubiese optado por ser padre de familia, qué le respondería a mi hijo, si él me hiciera esa pregunta?

Esta podría ser una respuesta:
¡¡Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tu te has metido en la mía!!

Hace muchos años, gracias al profundo amor que mamá y yo nos tenemos, Dios permitió que llegaras a nuestras vidas y ocuparas todo nuestro tiempo. Antes de que nacieras, mamá se encontraba mal, no podía comer, y además debía guardar reposo, así que yo, tuve que encargarme de las tareas de la casa, además de mi trabajo.
Los últimos meses, antes de que llegaras a este mundo, mamá no podía dormir y tampoco me dejaba dormir a mí.

Antes de nacer los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de nuestro salario se gastaba en ti, en el médico que atendía a mamá, en medicamentos y en comprarte lo mejor. Mamá quería cómprate todo lo que veía para bebes, las mejores prendas, y lo más lindo.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Llegó el día en que naciste y compramos un recuerdo para regalar a todos aquellos que vinieran a conocerte.

Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras un reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras veces te sentías mal y llorabas todo el tiempo, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Comenzaste a dar los primeros pasos y tuvimos que estar detrás de ti todo el tiempo, ya no podíamos sentarnos tranquilos a leer el periódico, a ver una película, ni podía ver el partido de mi equipo favorito, porque para cuando menos lo esperaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras.
Y tu, me dices:

¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Todavía recuerdo el primer día que fuiste a la escuela. Tuve que llamar al trabajo y decir que no podía ir, porque tuve que acompañarte al colegio y estar contigo. Tú no querías entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve que pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado, hasta que tomaras confianza.
A las pocas semanas ya no me pedías que no me fuera, y unos pocos días mas tarde, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??


Seguiste creciendo y nos pedías que te lleváramos al lugar en que te reunías con tus amigos, y que te dejáramos y te recogiéramos unas calles antes. Eras demasiado moderno y no se cuantas cosas más.
No querías llegar temprano a casa, te molestabas que te pusiéramos límites o reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos, sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos "desconocidos" para ti.
Y tu, me dices:

 ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Cada vez sé menos de ti, y lo que sé, es a través de los demás, ya no quieres hablar conmigo, dices que siempre te estoy regañando. Todo lo que yo hago está mal y te burlas de mí.
Y yo me pregunto, ¿Cómo con tantos defectos he podido darte todo lo que tienes?
Mamá se queda despierta y no me deja dormir preguntándome si has llegado a casa, diciéndome que es muy tarde y que tu celular está desconectado, que ya son las 3:00 de la mañana y no has llegado.
Solo cuando te oye entrar en casa y cerrar la puerta de tu habitación, podemos dormir.
Y tu, me dices:

¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

Te aburre hablar con personas como nosotros, que no entienden el mundo de hoy, por eso sólo me buscas cuando hay que pagar algo, necesitas dinero para la universidad, o para tu diversión.
Y tu, me dices: ¿¿NO TE METAS EN MI VIDA??

¡¡Hijo, yo no me meto en tu vida… tu te has metido en la mía, y te aseguro que no me arrepiento de que lo hayas hecho y la hayas cambiado para siempre!!

Mientras esté vivo, me meteré en tu vida, para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti una persona de bien.
Además si no lo hago yo, otros se meterán en tu vida y esa es una responsabilidad que me corresponde a mí.

¡¡ Sólo los padres que saben como meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar y ser amados!!

“La paternidad no es un capricho o un accidente, es un don de Dios, que nace del Amor”



  

jueves, 15 de noviembre de 2012

Aférrate


Aférrate a la fe porque es la fuente de la creencia de que todo es posible. Es la fibra y la fortaleza de un alma confiada.

Aférrate a la esperanza porque destierra la duda y da lugar a actitudes positivas y alegres.

Aférrate a la confianza porque se encuentra en el corazón de las relaciones fructíferas que son seguras y satisfechas.

Aférrate a la familia y a los amigos porque son las personas más importantes en tu vida y porque hacen del mundo un lugar mejor. El
los son la vida que ha crecido con el tiempo para alimentarte, ayudarte a seguir tu camino y permanecer siempre cerca de ti.

Aférrate a todo lo que eres y a todo lo que has aprendido, porque esto es lo que te conviene en un ser singular.
No menosprecies lo que sientes y lo que crees que es bueno e importante; tu corazón te habla con más fuerza que tu mente.

Aférrate a tus sueños, alcánzalos de manera diligente y honrada. No tomes nunca el camino más fácil ni te rindas ante el engaño.
Recuerda a otros en tu camino y dedica tiempo para atender sus necesidades.

Disfruta de la belleza que te rodea. Ten valor para ver las cosas de manera diferente y más clara. Haz del mundo un lugar mejor día a día y no te olvides de las cosas importantes que dan significado a tu vida.

martes, 2 de octubre de 2012

Valorando lo que tenemos



"Aunque me tapo los oídos con la almohada y gruño de rabia cuando suena el despertador... gracias a Dios que puedo oír.
Hay muchos que son sordos.

"Aunque cierro los ojos cuando, al despertar, el sol se mete en mi habitación... gracias a Dios que puedo ver.
Hay muchos ciegos.

"Aunque me pesa levantarme y pararme de la cama... gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo.
Hay muchos postrados que no pueden.

"Aunque regaño cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque niños hicieron un desorden... gracias a Dios que tengo familia.
Hay muchos solitarios.

"Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor... gracias a Dios que tengo alimentos.
Hay muchos con hambre.

"Aunque mi trabajo es monótono y rutinario... gracias a Dios que tengo ocupación.
Hay muchos desempleados.

"Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme... gracias a Dios por la vida".

Si hacemos llegar este mensaje a la gente que conocemos,
contribuiremos a hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

viernes, 24 de agosto de 2012

El libro de la vida...



El día de tu nacimiento, cuando solo sabías llorar, recibiste mil besos y caricias, pero también un libro con las hojas en
blanco, sin estrenar: ¡EL LIBRO DE TU VIDA! .

Desde aquel instante comenzaste a escribir la historia de tu vida. Ya llevas varias páginas. ¿Qué has escrito hasta ahora?.

A veces escribimos y escribimos y nunca ojeamos las páginas escritas.

Toma el libro de tu vida y repásalo durante unos minutos. Tal vez encuentres capítulos o páginas que te gustaría besar,
algunas escenas te harán llorar, y al abrir alguna página amarilla o reciente, te entraran ganas de arrancarla.
Se ve negra con salpicaduras de tinta.

Pero Pilatos te diría:  ¡Lo escrito , amigo, escrito está!.

Tú lo has escrito con tu puño y letra. No con la tinta de una "bic" o de una pluma, sino con la tinta de tu libertad.

"Tú mismo has forjado tu propia aventura", decía el manco Lepanto.

"Porque veo al final de mi duro camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino", sentencia Amado Nervo, quien
prefiere la metáfora del arquitecto.

No arranques esas páginas, pide perdón si cometiste un error, para que así se borren todos tus garabatos y así podrás
continuar escribiendo tu historia mejor que ayer.

¿Por qué no almacenar el libro de tu vida entre los Best Seller del mundo? Aprovecha tu tinta porque tarde o temprano se
te va acabar, y ¡no se venden repuestos ni en los kioscos ni en las librerías!

La vida es una y se vive una sola vez. La muerte cerrará tu libro.
Y al final solo pedirán tu libro, y alguien lo leerá o lo pasará en video, como las aventuras.

Todos somos arquitectos y novelistas, así que , amig@, borrón y cuenta nueva.

Comienza cuanto antes Tu Best Seller.

Desconozco el Autor.

miércoles, 20 de junio de 2012

Las manos del abuelo...


¡Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera!

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio. No se movía, solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y cuanto más tiempo pasaba, más me preguntaba si estaría bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Sí, estoy bien, gracias por preguntar”, dijo en una fuerte y clara voz.

“No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.

“¿Te has mirado jamás tus manos?” preguntó. “Quiero decir, ¿realmente nada más mirarte las manos?”

Lentamente abrí mis manos y me quedé contemplándolas. Las volví, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado, le dije mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:

“Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo. Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy en especial.

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.

Estas manos son la marca de donde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a Casa. Y con mis manos, Él me levantará para estar a Su lado y allí utilizaré estas manos para tocar Su Rostro”.

Nunca volveré a mirar mis manos de la misma manera. Pero recuerdo que Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa.

Cuando mis manos están heridas o dolidas, pienso en el abuelo. Sé que él ha recibido palmaditas y abrazos de las manos de Dios. Yo también quiero tocar el rostro de Dios y sentir Sus manos en el mío.

Nuestras manos son una genuina bendición… de hecho, basta imaginarnos el vernos privados de ellas o su uso para darnos cuenta de cuán importantes son.

Otra cosa que la historia de hoy me hizo pensar fue lo que hacemos con esas manos en cuanto a nuestras relaciones con los demás: ¿las usaremos para abrazar y expresar cariño y afecto o las esgrimiremos para exhibir ira y rechazo? Ojalá que este pensamiento nos ayude a escoger con sabiduría.

domingo, 20 de mayo de 2012

Por que desayunar?

 
Para los que no desayunan diciendo que a esa hora “no les caen bien” los alimentos.

¡OJO!!!. No es lo mismo desayunar una media hora o una hora después de levantarse, que almorzar a media mañana.

¿POR QUÉ DESAYUNAR?

Una buena razón para desayunar es el beneficio intelectual que recibimos.
Otra razón es el daño que provocamos en nuestro cuerpo con el "ayuno mañanero".

Imaginemos el proceso:

Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: "Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible".

Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: -"Jefe, aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más".

El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: "De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva". En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que "a lo sumo, y estirando, los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos".

En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si a nosotros se nos ocurre desayunar...

Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.

La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Éstas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.

Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Lo que sucede en realidad es que se come sus propios músculos, se auto-devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.

¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.

Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de "grasa de reserva" y la persona engordará.

La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.

¡Así que, a partir de mañana (hoy ya es tarde), A DESAYUNAR BIEN, para tener nuestro cerebro funcionando a full y no volvernos gorditos sin necesidad!!!


jueves, 3 de mayo de 2012

Los hijos no te escuchan, te observan


Cuidado con lo que haces... siempre hay alguien observando!

CUANDO PENSABAS QUE NO TE VEÍA

Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo platicar y en quien confiar.

Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.

Cuando pensabas que no te veía, ví que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te ví y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que no te veía!


"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...TE OBSERVAN TODO EL DIA".
Madre Teresa de Calcuta

domingo, 8 de abril de 2012

Carta de una madre a su hija:

Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido... por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme. Si cuando hablamos, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor.

Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida. Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña. Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada.

Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.

El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme. Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante.

Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches. Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.

Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor.

Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré. Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...

viernes, 15 de julio de 2011

Palabras Que Duelen Mas Que Los Golpes



Los niños, al igual que los adultos, luchan con una variedad de sentimientos cuando se enfrentan con situaciones que llevan una carga emocional fuerte. Esto se da principalmente cuando estamos enojados, frustrados, o deprimidos.
Para algunas personas es fácil no darle importancia a las palabras, porque pensamos que la otra persona va a comprender que es algo circunstancial; pero ignoramos el peso emocional que tiene lo que expresamos con ellas.
Para desarrollar niños positivos, es necesario comprender el valor que tienen las palabras y ser consientes de su efecto. El significado de las palabras, el tono y la actitud con la que nos dirigimos a los niños, les define el valor que tienen. Por lo tanto, es importante revisar constantemente estos aspectos cuando nos comunicamos con ellos y conoceremos si estamos construyendo su vida o si la estamos lastimando.
A los padres nos corresponde ayudar a que nuestros hijos desarrollen un gran amor propio, una sana comprensión, respecto a su entorno y que se sepan amados, aceptados y valorados por lo que son.

Para ilustrarlo, transcribo lo que han dicho algunos jóvenes, lo cual he clasificado en recuerdos negativos y recuerdos positivos. Estos acontecimientos han marcado sus vidas y debemos recapacitar para restituir.

Recuerdos negativos:
-“Me gritan sin razón alguna. Dicen que mi opinión no es importante.”
-“Constantemente señalan mis debilidades y fallas.”
-“Nunca me demuestran afecto. Nunca me dan las gracias”.
-“Me regañan. No me consideran como una persona que siente, piensa y quiere opinar. Solo ven mis errores, no valoran mis logros”.
-“Se gritan entre sí. Utilizan malas palabras cuando se enojan conmigo”.
-Dicen “NO” sin darme una razón.
-“Nunca me elogian. Hacen comentarios sarcásticos sobre mí. Se ríen de mis sueños y deseos. Me ridiculizan delante de mis amigos. No me prestan atención cuando les hablo”.
-“Mi padre menosprecia a mi madre frente a otras personas y eso me duele”.
-“Me comparan con mi hermano y no me gusta.”
-“Me creen incapaz. Dicen que soy un fracaso”.

El enojo, la prisa, el cansancio, el rencor, la envidia y la ira nos hacen decir cosas sin sentido que lastiman a quienes más amamos, y luego no sabemos restaurar el daño. Un lo siento, y la actitud de pensar antes de hablar, podrían hacer la diferencia.

El lenguaje abusivo destruye, resta libertad a la hora de actuar, menoscaba el valor de la persona, hace que se aparten de los demás y se encierren en sí mismo para protegerse y les causa dolor. Las palabras no se olvidan, principalmente las que llevan una carga emocional significativa. Son espinas que lastiman el valor que todos tenemos como personas.

En ocasiones, el adulto toma en poco las palabras que dice el niño bajo los efectos del enojo, o en broma. Mientras que los niños piensan que eso es lo que verdaderamente sienten por ellos. Podemos evitar esos malos ratos para los niños y niñas tomando conciencia de nuestras actitudes, modificando nuestras reacciones, y disculpándonos cuando lastimamos.

Lastimamos a nuestros hijos (as):
-Proporcionando un ambiente familiar lleno de pleitos, gritos y alcoholismo.
-Agrediendo física, verbal y psicológica.
-No dedicando tiempo para hablar con ellos y desatendiendo sus necesidades e intereses.
-Haciéndole promesas que nunca se cumplen.
-Sobornándolo con comprarle cosas con tal de que saque buenas calificaciones.

Recuerdos positivos:
También he escuchado la expresión de hijos que en sus hogares han sido estimulados. Ellos se expresan así:
-“Mis padres toman tiempo para escucharme. Me agrada cuando me abrazan y me permiten explicar mi punto de vista”.
-“Cuando discuten, cuidan su tono de voz.”
-“Saben admitir cuando se equivocan y suelen decir: “lo siento”. Muchas veces conversamos como familia.”
-“Siento que mis padres me aman cuando se aman entre ellos. Suelen decirnos los rasgos buenos de nuestro carácter y de nuestra manera de ser”.
-“Son amigos de nuestros amigos. Me ayudan a pensar cuando debo tomar decisiones. Me hablan abiertamente acerca de mi sexualidad y me han ayudado a establecer límites al respecto”.
-“Mis padres nos piden la opinión acerca de las decisiones familiares. Mi padre tiene un gran sentido del humor, pero nunca nos utiliza como blanco de sus bromas. Mis padres siempre me dicen que yo soy un buen amigo.”
-“Solemos tener reuniones de familia donde hablamos de nuestras metas y planes. Mamá y papá suelen dejarme notas donde dicen que me aman y que valgo mucho para ellos.”
-“Siempre se aseguran que sepa porque me están disciplinando. Mis padres han sido buen ejemplo para mí. Nunca se muestran como si fueran perfectos y saben identificarse con nosotros. Me hacen sentir que mi opinión es importante”.
-“Nunca me comparan. Mis padres siempre dicen algo positivo de mi, aún en mi ausencia.”.
-“Mis padres dejaron de usar un sobrenombre que realmente me hería”.
-“Me gusta cuando me dicen “Te amo”, me hace sentir seguro”.

Las palabras positivas producen aceptación, valor, desarrollan confianza, elevan la estima, forjan el carácter y marcan un destino.
Los padres favorecen la comunicación con el niño (a):
-Cuando demuestran que entienden y aceptan sus sentimientos.
-Cuando se muestran abiertos para que el niño pueda expresar libremente sus pensamientos y sentimientos.
-Controlando su enojo e ira ante las faltas cometidas por el niño, haciéndole ver de forma tranquila que su comportamiento es inadecuado.
-Cuando los padres mantienen el contacto físico tal como cariño, abrazos, besos, mientras dialogan con el niño.
-Cuando se toma el tiempo necesario para el niño sin interrupciones.
-Cuando se evita censurar, juzgar o culpabilizar al niño por su conducta.

Lo que se dice al levantarse, en la mesa, por el camino, en el diario vivir, son las palabras más importantes y las que siempre se recuerdan. El lenguaje que tiene mayor efecto positivo es el de los gestos; el abrazo, el beso, las caricias, la aceptación, la sonrisa, todo aquello que dice: “te amo, “te acepto”, “vales mucho”, “lo vas a lograr”.

En este sentido, y tomando como herramienta el que a los infantes les encantan los cuentos buenos, y estos ofrecen una forma segura de acercarse a ciertos temas, preocupaciones, y problemas.
Muchos especialistas trabajan con niños utilizando historias y cuentos para ayudarlos a reconocer sentimientos que prefieren evadir.
Los padres establecen un contacto emocional fuerte cuando toman el tiempo para leer historias a sus hijos. Los cuentos les permiten a los niños expresar sus sentimientos, hacer preguntas, hablar de sus temores y estimula la imaginación. Porque al escuchar la historia se identifica y esto facilita un contacto emocional fuerte. Es una forma de facilitar el camino para que luche con sus sentimientos.
Recuerde que, como con cualquier buen cuento, nunca es suficiente leerlo una sola vez. La repetición es un gran recordatorio de las lecciones que contiene el cuento o la historia.

Cada niño es distinto. Hay niños que enfrentan sus emociones con facilidad, a otros les es difícil reconocerlas, por eso, permita que se expresen con libertad.
Facilite que se identifiquen con los personajes, que hagan preguntas sobre los héroes del libro. Otros niños se sentirán bien solo con escuchar y observar todo. Siempre intente hacerles hablar sobre el tema. Usted sabrá qué es lo que más necesitan sus hijos (as).

Construya imágenes mentales fuertes en sus hijos. Que se sepan aceptados, admirados, amados y respetados. Escuche a sus hijos, tome tiempo para dialogar con ellos, porque se ha demostrado que más del 90% de la comunicación es para dar órdenes y regañar. Escuchar hace sentir importante y amada a la persona que está con nosotros.

Recomendaciones prácticas:
1.    Tome tiempo para contar buenas historias a los pequeños. Esto genera conexión y estimula la imaginación.
2.    Deje de utilizar sobrenombres que descalifican.
3.    Trate a sus hijos (as) con amor, respeto y admiración.
4.    Resalte continuamente sus habilidades con el fin de que logre una mejor aceptación de sus limitaciones.
5.    No humille ni descalifique.
6.    Jamás abuse físicamente de él o ella.
7.    Establezca reglas claras y acordes a la edad.
8.    Demuestre aceptación sincera y consistente en las buenas y en las malas.
9.    Establezcan un contrato familiar fundamentado en el respeto y la admiración mutua.

Autor desconocido