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miércoles, 2 de enero de 2013

Receta para un Feliz Año Nuevo



Ingredientes:

Tómese doce buenos meses. Téngase cuidado que estén plenamente libres de antiguos recuerdos de amargura, rencores, odios y celos. Límpiese de todo resentimiento y violencia.

Extráigale todas las manchas de mezquindad y pequeñez; en resumen asegúrense que estos meses estén totalmente libres del pasado.

Preparación:
Divida cada uno de éstos meses en 30 o 31 partes iguales, con excepción del segundo que habrá que dividirlo entre 28.

No trate de preparar la receta del año de una sola vez (muchos la echan a perder al proceder de esta manera), sino prepárese cada día de la siguiente manera:

Póngase en cada día doce partes de libertad, once de amor, diez de tolerancia, nueve de generosidad, ocho de amistad, siete de trabajo (a algunos no le dejan utilizar este ingrediente y le echan a perder el resto), seis de esperanza, cinco de descanso (no se omita este ingrediente), cuatro de amabilidad, tres de alegría, dos de sensatez y una de civismo.

Añada a todo esto una pizca de buen humor, otra de juego y una cucharada bien llena de cultura.

Agregue a la mezcla más amor y libertad y mézclese todo con mucha paz y salud.

Cocine con corazón ardiente, adornar con sonrisas y una pizca de poesía. Sírvalo con bienestar, dicha y jovialidad y ciertamente obtendrá un… MUY FELIZ AÑO 2013!!!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sembremos sólo amor…


Una persona, un gesto, puede cambiarnos la vida. Pero así como pueden cambiárnosla a nosotros, también pueden cambiársela a los demás. Por eso es importante que siempre recordemos que somos personas, y que somos dueños de nuestros gestos. Y que al vivir en un mundo de relación, en contacto con otras personas, nuestra propia persona y nuestros gestos pueden cambiar la vida de los demás.

¿Nos pusimos a pensar simplemente en el valor de una sonrisa? Cuán diferente nos sentimos cuando se nos recibe con una sonrisa en lugar de una mueca o sólo con indiferencia. Qué distinto nos predispone la amabilidad, una palabra cálida, un gesto de cariño, una caricia, un beso, una manifestación de ternura… En cambio la groseria, el desprecio, la indiferencia, el maltrato, pueden destruirnos.

Tratamos de ir por la vida sembrando amor y respeto; y no siempre recibimos lo mismo. Pero eso no debe hacer que nosotros cambiemos, porque, entonces, estaríamos imitando modelos que repudiamos.

Si algo nos lastima tratemos de cambiarlo; y si no podemos, apartémonos de ello. Pero no emulemos su accionar. Recordemos que esas, nuestras acciones, pueden cambiar la vida de los demás. Y lo lindo es cambiar la vida de los demás para bien, para mejor. Lo bueno es cambiar lágrimas por sonrisas, tristeza por alegría, desprecio por consideración, odio por amor, maldad por bondad…

Siempre, lo bueno, es cambiar malo por bueno. Obremos de modo tal que, en nuestro paso por la vida de los demás, sembremos sólo amor. Seguramente cosecharemos más de lo que nos podemos imaginar…

lunes, 29 de octubre de 2012

Una sonrisa tras la tapia

Visitando una leprosería en una isla del Pacífico me sorprendió que, entre tantos rostros muertos y apagados, hubiera alguien que había conservado unos ojos claros y luminosos que aún sabían sonreír y que siempre decía «gracias» cuando le ofrecían algo.

Entre tantos «cadáveres» ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano.

Cuando pregunté qué era lo que mantenía a este pobre leproso tan unido a la vida, me dijeron lo observara por las mañanas.
Y vi que, apenas amanecía, aquel hombre acudía al patio que rodeaba la leprosería y se sentaba enfrente del alto muro de cemento que la rodeaba.

Y allí esperaba... esperaba... hasta que, a media mañana, tras el muro, aparecía durante unos cuantos segundos otro rostro, una bella mujer que se paraba al frente y le sonreía con una hermosa y amplia sonrisa.

Entonces el hombre comulgaba con esa sonrisa y sonreía él también. Luego la mujer desaparecía y el hombre, iluminado, tenía ya alimento para seguir soportando una nueva jornada y para esperar a que, al día siguiente, regresara el rostro sonriente. Era su mujer.

Cuando lo arrancaron de su pueblo y lo trasladaron a la leprosería, la mujer lo siguió, y se instaló a vivir en el pueblo más cercano a la leprosería. Y todos los días acudía para continuar expresándole su amor.

«Al verla cada día - me dijo el enfermo - sé que todavía vivo.»

Muchos viven gracias a tu sonrisa, a tus palabras, a tu esperanza, a las migas de cariño que les puedas dar. No bajes los brazos. No dejes de sonreír y de tratar bien a los demás.


Autor: José Luis Martín Descalzo

miércoles, 24 de octubre de 2012

Sobre la sonrisa....


Sonrisa

La sonrisa es en tu rostro como la sal en los
alimentos: muy poca los hace insípidos,
demasiada los hace insoportables.

La sonrisa auténtica es como una puerta entreabierta
que invita a entrar; la sonrisa forzada es una
trampa que asusta y ahuyenta.

Los animales nunca ríen, los tontos ríen siempre y
el hombre cuerdo ríe oportuna e inteligentemente.
Cuando tensas tus labios para mostrarme una sonrisa
forzada, adivino tu llanto contenido, la rabia que
ocultas o la inseguridad que disimulas.

René Trossero

martes, 23 de octubre de 2012

Conoces los tipos de sonrisas que hay?



* Sonrisa espontánea: es la que todos usamos en cualquier momento, porque nos hacen cosquillas, vemos algo gracioso o, simplemente, estamos alegres, pues ¡reír hace bien!

* Sonrisa disimuladora: tu profe cuenta un chiste malísimo y para que crea que a vos sí te gustó, fingís una risa. ¿Lo hacés para levantarle el ánimo al “chistoso” de tu profe?

* Sonrisa cortés: este gesto te va a ayudar a ser amable en los momentos que debas serlo: mover levemente los labios y mirar de un modo muy alegre bastan para mostrar tu cortesía y respeto.

* Sonrisa tímida: este tipo de sonrisa es para no llamar la atención de todos cuando te reís, además usás este gesto porque sentís vergüenza ante una situación jocosa que a vos te pasa.

* Sonrisa contagiosa: hay veces que sólo te reís porque otros lo hacen, y sin siquiera saber el motivo, pues de tan alegre y simpático que es el ambiente, vos también te unís a ese momento de risa sin quedarte atrás.

* Sonrisa pícara: no falta este tipo de sonrisa cuando hay “química” entre hombres y mujeres, pues es como una respuesta y a la vez una provocación a seguir con el juego de seducción. Por ejemplo, Wilson le dice a Cami: “Me gusta el brillo de tus labios, me hace querer probarlos”, ella muestra una sonrisa y levantando una ceja responde: “¿En serio? Algún día será”.

* Sonrisa malvada: alguien te traicionó, y para vengarte preparás un plan en su contra, por lo que comenzás a reírte con muchas ganas porque sabés que lo hiciste por maldad.

martes, 4 de septiembre de 2012

El Arbol...

He aca un cuento que me gusto mucho para compartir contigo ya que nos cuenta una gran historia para pensar y reflexionar...


                                                                         
Hace mucho tiempo existía un enorme nogal. El niño quería con locura a su nogal y el nogal correspondía con el mismo cariño hacia el niño. Todos los días, el niño jugaba alrededor de él y el nogal se sentía feliz viendo jugar a su amigo.

Pero el tiempo pasaba y el niño creció.

Un día, el niño, por fin, regresó al lado del árbol y escuchó

que éste le decía tristemente:

Amigo mío ¿vienes a jugar conmigo?”. Y el niño le contestó:
Ya no soy un niño, soy un adolescente y con lo que me gusta y quiero jugar es con juguetes de verdad, pero no tengo dinero para comprarlos.

Lo siento, dijo el árbol, No tengo dinero que darte……Pero, amigo, sí tengo la solución a tus problemas: Coge todas mis nueces y las vendes. De esta manera tendrás suficiente dinero para comparar tus juguetes.

El adolescente se sintió muy feliz. Tomó las nueces, las vendió, y pudo comprar sus juguetes. El árbol volvió a ser feliz. Pero el adolescente olvidó de nuevo al árbol. No volvió a jugar con él después de comprar sus juguetes y el árbol amigo volvió a estar triste.

Mucho tiempo después, el muchacho regresó… El árbol, feliz de volver a verle, le preguntó: ¿Vienes a jugar conmigo?.

No tengo tiempo para jugar, le respondió. Debo trabajar para mantener a mi familia. Necesito comprar una casa para compartir con mi esposa y mis hijos. ¿Puedes ayudarme?”

El árbol, con tristeza, le contestó: Lo siento, sólo puedo ofrecerte mis ramas. Córtalas y podrás construir tu casa.

El joven cortó las ramas del árbol y con ellas se hizo una casa.

También le cortó el tronco y construyó un bote. Luego se fue a navegar durante un largo periodo de tiempo y, finalmente, después de muchos años, regresó.

Cuando volvió a encontrarse con el árbol, este le dijo: Lo siento mucho, pero ya no tengo nada más que darte. El anciano replicó: No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar… Ya estoy viejo y cansado.

El árbol, lleno de lágrimas, le respondió: Ya no puedo darte nada más. La única cosa que me queda son mis raíces muertas.

El viejo amigo del nogal sólo tenía fuerzas para hablar: Ahora ya no necesito mucho, sólo un lugar para descansar. Estoy muy agotado, después de tantos años de navegar?.

Entonces, el árbol le ofreció sus viejas raíces, porque creía que eran el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.

El anciano se sentó junto al árbol, y éste, derramó lágrimas de felicidad.
Moraleja : Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros.

El árbol representa a nuestros padres. Cuando somos niños les amamos y jugamos con ellos. Pero cuando crecemos les dejamos. Sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o tenemos problemas. Ellos siempre están dispuestos a darnos todo lo que tienen y hacernos felices. Nuestros padres nos dan todo y nada piden.

Tú puedes pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero es así como generalmente nosotros tratamos a nuestros padres.

Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y no sólo recordarles con nostalgia cuando se hayan marchado.

Si ya no están con nosotros, que la llama de su amor viva por siempre en nuestros corazones y sus recuerdos nos den fuerza para cuando estemos cansados.

lunes, 9 de julio de 2012

Amigos indispensables...



Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de fierro.

Hay amigos del tiempo, de la escuela, del trabajo. Amigos que se aprenden, amigos que se eligen, y amigos que se adoptan.

Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre.

Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida.

Hay amigos que son más que amigos.

Hay amigos que son hermanos, otros que son padres; también hay amigos que son hijos.

Hay amigos que están en las buenas, otros que están en las malas, hay amigos que están siempre.

Amigos que se ven, otros que se tocan, otros que se escriben.

Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan; hay amigos que vuelven y otros que se quedan.

Hay amigos inmortales, amigos de la distancia.

Hay amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan. Amigos que se desean, que se abrazan, que se miran.

Hay amigos de noche, de siestas, de madrugadas.

Hay amigos hombres, amigos mujeres, amigos perros.

Hay amigos que deliran, otros que son poetas.

Hay de los que dicen todo, amigos que no hacen falta decirlos.

Amigos nuevos, viejos, viejos amigos.

Hay amigos sin edad, amigos gordos, flacos.

Hay amigos que no nos llaman, que tampoco llamamos.

Con poco tiempo, amigos desde hace una hora, desde recién.

Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos, amigos del barrio.

Amigos de la palabra, amigos incondicionales.

Hay también amigos invisibles, amigos sin lugar, amigos de la calle.

Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros.

Hay muchos amigos; amigos en común, amigos del teatro, de la música, amigos de verdad.

Hay amigos que están tristes, otros que están alegres, otros que simplemente no están.

Hay amigos que se la pasan en la luna, otros en el campo, y otros en el cielo.

Todos, absolutamente todos los amigos tienen algo en común: son indispensables.

martes, 26 de junio de 2012

No...

No minimizes tu valor comparandote con otros.
Son esas diferencias lo que nos hace seres especiales.

No hagas tus metas por lo que para otras personas sea importante.
Solo tú sabes lo que es mejor para ti.

Nunca tomes en vano las cosas cercanas a tu corazón.
Aferrate a ellas como te aferras a la vida
pues sin ellas la vida no tiene sentido.

No permitas que tu vida se resbale por tus dedos,
viviendo en el pasado o viviendo en el futuro
vive tu vida un día a la vez
y podras disfrutar todos los días de tu vida.

No te rindas cuando aún tienes algo que ofrecer
nada es realmente en vano
hasta el momento en que tu decides dejar de intentarlo.

Es un hilo muy frágil lo que nos une a los otros.
no tengas miedo de encontrar riesgos
es asumiendo esos riesgos que aprendemos a vivir.

No le cierres la puerta al amor
diciendo que es difícil de encontrar.

La manera más rápida de encontrar amor es dando amor,
La manera más rápida de perder al amor
es aferrandonos muy fuertes a el...

No rechases tus sueños, sino tienes sueños no tienes esperanza,
sino tienes esperanza no tienes un propósito.

No corras por la vida tan rápido que olvides,
no solamente donde has estado sino hacia donde vas.

La vida no es una carrera sino una jornada
para ser saboreada a cada paso que des...

miércoles, 20 de junio de 2012

Las manos del abuelo...


¡Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera!

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio. No se movía, solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y cuanto más tiempo pasaba, más me preguntaba si estaría bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Sí, estoy bien, gracias por preguntar”, dijo en una fuerte y clara voz.

“No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.

“¿Te has mirado jamás tus manos?” preguntó. “Quiero decir, ¿realmente nada más mirarte las manos?”

Lentamente abrí mis manos y me quedé contemplándolas. Las volví, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado, le dije mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:

“Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo. Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy en especial.

Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.

Estas manos son la marca de donde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a Casa. Y con mis manos, Él me levantará para estar a Su lado y allí utilizaré estas manos para tocar Su Rostro”.

Nunca volveré a mirar mis manos de la misma manera. Pero recuerdo que Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa.

Cuando mis manos están heridas o dolidas, pienso en el abuelo. Sé que él ha recibido palmaditas y abrazos de las manos de Dios. Yo también quiero tocar el rostro de Dios y sentir Sus manos en el mío.

Nuestras manos son una genuina bendición… de hecho, basta imaginarnos el vernos privados de ellas o su uso para darnos cuenta de cuán importantes son.

Otra cosa que la historia de hoy me hizo pensar fue lo que hacemos con esas manos en cuanto a nuestras relaciones con los demás: ¿las usaremos para abrazar y expresar cariño y afecto o las esgrimiremos para exhibir ira y rechazo? Ojalá que este pensamiento nos ayude a escoger con sabiduría.

martes, 9 de agosto de 2011

Puedes ser maravillosamente diferente


Los seres humanos tenemos necesidades básicas.
Las compartimos con todos, independiente de la edad,
la raza, la cultura o el no.
Una de ellas es la necesidad de ser apreciado.

Si le manifestamos aprecio a alguien, le alegramos el día.
Si varios le manifiestan aprecio, la persona
se emocionará hasta las lágrimas.
Quizás a ti mismo te haya sucedido.

Estoy seguro que en tu vida hay muchas personas
que tú aprecias, que han significado algo importante
en algún momento de tu vida.
La pregunta es: ¿les has manifestado tu aprecio?

Si eres de las personas que va por el mundo
esperando que los demás te aprecien y reconozcan,
es normal. Estás en la inmensa mayoría.
Lo novedoso es que puedes ser maravillosamente diferente.
Puedes ir por el mundo buscando personas
a quien manifestar tu aprecio. ¡Esto es revolucionario!

No estarás, como todos los demás,
esperando que alguien te manifieste aprecio,
sino que tú les dirás a los demás que los aprecias.

Si lo haces con sinceridad, obrarás milagros.

Tu vida y la de los demás será mucho más dichosa.


martes, 21 de junio de 2011

Sonríe...

Sonríe, sí, Sonríe

Sonríe a los rostros desolados. Sonríe a los rostros tímidos

Sonríe a los rostros tristes. Sonríe a los rostros enfermos

Sonríe a los rostros frescos y juveniles

Sonríe a los rostros viejos y arrugados

Cuenta el número de sonrisas que tu sonrisa ha provocado durante un día!